La mediación es adecuada para una amplia variedad de conflictos, incluyendo: (1) Familiares: divorcios, régimen de comunicación (anteriormente llamado régimen de visitas), cuota alimentaria, división de bienes; (2) Civiles: problemas entre vecinos, daños y perjuicios, incumplimientos contractuales; (3) Comerciales: conflictos entre empresas, socios o con proveedores/clientes; (4) Comunitarios: problemas en consorcios de propiedad horizontal; (5) Escolares: conflictos en el ámbito educativo; (6) Laborales: ciertos conflictos individuales de trabajo. Sin embargo, no es aplicable en causas penales graves, violencia familiar o de género, o cuando está comprometido el orden público.